Mascarilla calmante


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Los que me conocéis ya sabréis que soy una gran fan de los productos naturales, y si pueden ser hechos en casa mucho mejor. Personalmente creo que le ponemos demasiados químicos a todo, y la verdad, no lo veo necesario. A eso hay que sumarle que la cosmética no es precisamente barata, y que no cumple lo que promete (a un precio razonable).

Mi piel es muy sensible, reacciona a todo: al frío, al calor, al aire acondicionado, a la calefacción, a algunos productos, al estrés, … Total, que es un no parar. Y para rematar la faena, no es seca, sino mixta, y la mayoría de los productos para pieles sensibles también sobreengrasan la piel. Así que mal.

Sumando todo esto, y la ineficacia que la mayoría de los productos ha demostrado para calmar mi piel, me puse manos a la obra e hice una pequeña investigación.

De entre todo lo que he aprendido, hoy traigo la que para mi ha sido la joya de la corona: esta mascarilla calmante hidratante que hoy comparto: partí de una receta y luego la modifiqué, haciendo pruebas y comprobando cuál era la que mejor me iba.

Espero que os sirva.

Mascarilla calmante hidratante.

Necesitaréis: harina de avena, miel, arcilla blanca, infusión de manzanilla, y aceite de almendras.

Lo ideal es hacer una infusión muy concentrada de manzanilla, y meterla en el frigo un rato antes para que no esté caliente, o esté incluso fresquita. Yo suelo usar una media taza de agua mineral, y dos sobres de manzanilla.

En un bol ponéis un par de cucharadas de café de la infusión, una cucharada de las de café de harina de avena, y otra de arcilla  blanca. Es importante no manipular la arcilla con una cuchara metálica, porque parece ser que pierde sus propiedades. Yo suelo usar una de plástico de las de usar y tirar, o una de las de helado.

Podría sustituirse la arcilla blanca por arcilla roja, que también es adecuada para pieles sensibles, pero yo no pondría arcilla verde (a mí me reseca demasiado la piel). O simplemente, poner dos partes de la harina de avena en lugar de una y una. Lo que no puede sustituirse es la avena, ¡es mágica!

Lo mezcláis todo bien, le ponéis una cucharadita de miel, y unas 5 gotas del aceite de almendras.

Tiene que quedar todo como con textura suave, tipo puré.

La verdad es que siempre me sobra, así que quizá pueda hacerse menos cantidad.

Os lo ponéis una media hora con un pincel, y luego os la quitáis con un poco de agua tibia. También va muy bien el agua termal para terminar.

Yo he preparado un par de botecitos con la mezcla de arcilla y harina para un par de amigas que me pidieron. Y con un poco de washi tape y unas pegatinas un poco pintadas… Voilà!!

Si alguien lo prueba, que cuente cómo le fue.

mascarilla

 

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2 pensamientos en “Mascarilla calmante

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